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Cuando el sobreesfuerzo está frenando el crecimiento que quieres

Hace unos días, en una sesión con una clienta, observé algo que hace tiempo también me pasó a mí y me tomó bastante tiempo verlo.


A veces creemos que hemos probado todas las opciones para cambiar eso que nos drena en el negocio… y que ninguna ha funcionado.


Pero no siempre faltan soluciones.


A veces hay variables más escurridizas operando debajo, y como solemos poner el foco en el resultado y no en la causa, terminamos frustradas.


En la sesión estábamos hablando de expansión. Para que un negocio pueda franquiciarse hay una condición indispensable: que pueda replicarse sin depender del tiempo y la presencia de su dueña (mi clienta está en esta etapa).


Pero cuando llegábamos al verdadero cuello de botella, que es cómo sostener la ejecución sin que ella tenga que seguir interviniendo, apareció algo que me hizo pensar que no estábamos mirando solo un problema operativo.


Estábamos viendo una forma conocida de sostener el negocio. 


He empezado a preguntarme si el sobreesfuerzo puede volverse una forma conocida de seguridad.


Porque cuando acostumbramos sostener demasiado, resolver demasiado o compensar demasiado, eso no solo agota.


También moldea el negocio.


Se filtra en decisiones como:


  • Postergar conversaciones incómodas con el equipo.

  • En intervenir para que los roles funcionen, en vez de diseñarlos mejor.

  • En resolver imprevistos constantemente, pero no tomar decisiones que eviten que se repitan.

  • Incluso en percibir crecimiento como más carga, no como más capacidad.


Y ahí el sobreesfuerzo deja de ser solo cansancio. Se vuelve una forma de sostener el negocio.


Una forma silenciosa de volver siempre al mismo lugar.

 

Quizás por eso hay problemas en un negocio que no se resuelven probando más cosas, sino mirando desde qué patrón seguimos sosteniendo. 


Algo que he aprendido a aplicar en mi vida
Algo que he aprendido a aplicar en mi vida


Esto me toca de cerca.


Durante mucho tiempo operé con la creencia profunda de que “más” era un problema.


  • Más responsabilidad.

  • Más complejidad.

  • Más expansión.


Y aunque no lo veía, muchas decisiones en mis negocios estaban filtradas por ese lente. No me faltaba capacidad; había un patrón que saboteaba parte de lo que decía querer construir.


Por eso cada vez creo más que el autoconocimiento no es algo separado de la estrategia. Es parte de ella.


Porque hay variables internas que también participan en el crecimiento de un negocio y si no las vemos, pueden terminar contradiciendo nuestros planes de crecimiento.


Te dejo una pregunta para comenzar a cuestionar:


Piensa en eso que quieres cambiar en tu negocio.

 

¿Lo que hoy te agobia es realmente un problema externo… o una forma repetida de sostenerlo? 


Quizás ahí haya más información para crecer que en la próxima solución que estás buscando.

 
 
 

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