Hay cosas en tu negocio que nadie más puede hacer por ti. ¿Tienes claro cuáles son?
- Sugey Mantilla

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Hoy quise escribir sobre algo que ha estado muy presente en estas últimas semanas a través de situaciones de clientes y que también me ha espejeado a mí más de una vez.
Tiene que ver con tu lugar en el negocio.
Sí, ese lugar que nadie más puede ocupar por ti… y que muchas veces no está tan claro como creemos. Hay algo importante en esto, sí, hay partes del negocio que otras personas pueden hacer contigo o por ti, pero hay un tipo de decisiones, de mirada y de responsabilidad que no se delega y cuando eso no está claro, el negocio empieza a sostenerse desde el esfuerzo: hay muchas cosas asumidas que no generan movimiento, y poco espacio para lo que sí.
Por eso hoy quiero aterrizar tres puntos que, desde mi experiencia acompañando procesos y también desde mi propio camino, suelen estar en la raíz de esta confusión.
1. Tu energía está dispersa (aunque estés haciendo mucho)
Cuando el rol no está claro, pasa algo muy específico: tu energía se dispersa. Y como donde pones tu atención, pones tu energía y tu energía crea por ti. Ahí empiezan a tener sentido los resultados que estás consolidando. ¿Lo habías pensado?
Te pregunto, en tu negocio:
¿Quién define la dirección: hacia dónde va, qué se construye y qué deja de tener sentido?
¿Quién establece los criterios de decisión: bajo qué lógica se elige, se prioriza o se descarta?
¿Quién define cómo funciona el negocio: no ejecutarlo todo, pero sí la forma en la que debería operar?
Si hoy tienes claridad sobre esto, vas en buen camino: estás ocupando un lugar que te corresponde. Pero si no tienes una respuesta clara… o sientes que nadie lo está sosteniendo del todo, eso también es una respuesta.
Este no es un rol que alguien más vaya a venir a ocupar por ti; muchas veces no se está haciendo porque quien debería sostenerlo tiene su energía y su tiempo distribuidos en otras cosas.
Aquí hay algo que no es solo de estructura. No se trata únicamente de entender tu rol… se trata de trabajar en asumirlo, y eso no pasa solo por saber qué te corresponde. Pasa por algo más incómodo: lo que crees (inconscientemente) sobre ti dentro de tu propio negocio.
Tu autoconcepto impacta directamente en si confías o no en dirigir el timón. Te lo digo con seguridad porque lo he vivido, Podemos tener claros los conceptos, los procesos, lo que “deberíamos hacer”… pero si nuestra identidad no está alineada con el rol que estamos asumiendo, vamos a encontrar mil formas de sabotearnos, sin darnos cuenta.
Por eso, más que preguntarte qué deberías hacer distinto, vale la pena detenerte en esto:
¿Desde qué lugar me estoy relacionando hoy con mi negocio… y qué tendría que empezar a creer o soltar para ocupar el rol que realmente me corresponde?
2. No estás viendo cómo funciona realmente tu negocio
Muchas veces creemos que entender el negocio es saber qué vende. Pero hay algo más profundo: entender qué lo sostiene. No todos los negocios funcionan igual.
Por ejemplo, un negocio como Waffull's (nuestra marca de waffles), donde cada venta activa una cadena: producción, preparación, entrega, si apuntamos a vender más, necesitamos que todo eso funcione mejor.
A diferencia de un negocio como INKA, una marca de servicios de uñas (negocio de una clienta) donde el servicio sucede en tiempo real, con personas y en un espacio físico. Sí apuntan a vender más sin capacidad, el negocio se satura.
Son lógicas distintas y si no vemos esa diferencia, todo se siente simplemente como “mucho trabajo”. Pero no necesariamente es así. Si intentas hacer crecer un negocio de operación como Waffull's colocando solo más esfuerzo en lugar de mejores procesos, vas a colapsar.
Si quieres hacer crecer un negocio de servicios como Inka sin haber definido cómo se sostiene ese crecimiento, cuántas personas necesitas, cuánto tiempo toma cada servicio, qué capacidad real tienes, lo único que va a pasar es que te vas a saturar.
Por eso, antes de tomar la siguiente decisión, hazte esta pregunta: ¿Qué tiene que pasar exactamente para que una venta ocurra… y qué piezas tienen que sostenerse para que eso no se caiga mañana?
No necesitas responder perfectamente, pero empezar a hacérsela cambia completamente la forma en la que ves el negocio.
3. Las decisiones que no estás tomando
Hay decisiones que ya te corresponden y no las estás tomando, no porque no puedas, sino porque decidir implica cosas incómodas: dejar de hacer algo que funciona, decir no, elegir una dirección y sostenerla, asumir que no todo puede crecer al mismo tiempo.
Entonces, sin darte cuenta, te quedas en lo conocido: resolver, hacer, responder, eso da alivio inmediato; te hace sentir productiva, pero te mantiene lejos del lugar que realmente te corresponde.
Ese lugar donde eliges, priorizas, defines y sostienes…. Y sí, ese lugar incomoda más, pero también es el único que cambia cómo funciona el negocio. Se trata de ocupar otro lugar, el lugar donde el negocio toma forma. Donde alguien define hacia dónde va, decide qué sí y qué no, observa con perspectiva y ajusta cuando algo no funciona. Ese lugar no se delega.
Y mientras no lo ocupes con claridad, vas a seguir sosteniendo cosas que no te corresponden… y evitando las que sí.
Para cerrar, ahora que ya viste que es lo que nadie puede hacer por ti en tu negocio te dejo esta pregunta: ¿Cuál es el próximo paso que puedes dar para comenzar a asumir tu rol en el negocio, y que gracias eso todo lo demás lo sientas más fácil ?
Me encantaría saberlo. Cuéntame en los comentarios.


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