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Cuando tu negocio depende de tu energía, el cansancio es inevitable

Hay momentos en los que no sabemos ponerle palabras a lo que estamos sintiendo.Sin profundizar demasiado, decimos: “estoy cansada”.


Hace poco, una clienta me dijo:“Estoy a punto de caer en burnout, Sugey, te lo juro”.

Quizás ya lo está.Solo que todavía no lo sabe.


El problema no es solo que normalizamos el desgaste como parte de tener un negocio, sino que lo disfrazamos con una palabra cómoda: cansancio.


Pero déjame preguntarte algo, con honestidad: si te detienes un momento a escuchar tu cuerpo, ¿estás cansada… o estás desgastada?

No es lo mismo.Y tampoco tienen la misma causa.


Cuando el cuerpo se vuelve la estructura

En muchos casos, la causa no es trabajar demasiado.Es sostener el funcionamiento del negocio con el propio cuerpo.


Como intentar sostener una casa con las manos en lugar de usar vigas. Eso no habla de tu falta de capacidad.Es una señal clara de cómo está construido el negocio.


Cuando no hay estructura, alguien ocupa ese lugar

Un negocio sin procesos claros, sin criterios definidos y sin orden mínimo no se detiene. Funciona. La diferencia es en qué se apoya para hacerlo.


Alguien recuerda.Alguien decide.Alguien revisa.Alguien corrige. Ese alguien suele ser la dueña. O, dicho más directo: eres tú.


Desde una mirada de negocio, esto no es un problema emocional. Es un problema de diseño.

Cuando no hay estructura, el negocio usa el cerebro de la dueña como sistema operativo.Y eso es profundamente agotador.


El esfuerzo que casi nunca se nombra


Cada semana se reorganiza desde cero.Cada decisión vuelve a pensarse.Cada error requiere intervención directa.


Esto suele pasar desapercibido porque se normaliza, se vuelve “parte de tener un negocio”.

Pero lo que hay detrás es un desgaste silencioso:


La cabeza siempre activa, la atención repartida, poca descarga real.

No es estrés puntual. Es uso continuo.

Y ningún cuerpo está diseñado para cumplir esa función de forma indefinida.


Por qué no se trata solo de descansar


Dormir ayuda. Pausar también. Pero cuando el negocio depende de tu energía para funcionar, el descanso nunca es completo.


La mente sigue activa porque no hay nada que sostenga en tu lugar.El sistema nervioso permanece en alerta constante.


Esto no es falta de disciplina personal.Probablemente ya probaste agendas, listas, planners… y al poco tiempo vuelves a sentir que estás en el mismo ciclo.


Porque no es un problema de organización personal.Es un tema de rol y de estructura.En una sola palabra: diseño.


En muchos casos, sostener todo no es solo falta de procesos.Es un patrón aprendido: ocupar el rol desde el cuerpo en lugar de hacerlo desde el diseño.


Una pregunta para no evadir


Tal vez el cansancio no sea el problema. Tal vez sea una consecuencia lógica.

La pregunta no es cómo rendir más, sino:


¿Qué parte de mi negocio sigue dependiendo de mi energía porque aún no he asumido del todo mi rol?


No es una pregunta para responder rápido. Es una pregunta para empezar a mirar, con más conciencia, cómo estás sosteniendo lo que construiste.


 
 
 
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